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Mª JoSÉ mUñOz SanTaMaNs

Un alumno octogenario de la Politécnica se convierte en mecenas de sus compañeros

El mecenazgo del empresario, y estudiante de 86 años de la Escuela Técnica Superior de Informática Aplicada, Vicente Silvestre, es imparable. Al premio para el alumno que presente el mejor proyecto fin de carrera, se suma ahora la cesión a la Universidad Politécnica de Valen
Maite Ducajú, Valencia
cia de parcelas con una superficie total de 4,5 hectáreas en el término municipal de Lliria destinadas a fines docentes y de investigación en el campo de la ingeniería agraria. El Consejo de Gobierno de la institución académica acordó ayer aceptar la donación, que realiza junto a su mujer, Consuelo Julián. «A la Universidad le hace falta y a mi me sobra. Pienso ayudarla en todo lo que pueda porque representa un soporte para la sociedad valenciana» afirmaba ayer Vicente Silvestre, nacido en Arrancapins, a Levante-EMV . Niega ser un mecenas porque «doy lo que tengo y tendré que dejar después -no tiene hijos-. Quiero que se aproveche la universidad de lo que a mi me ha costado» dice.
Alumno de segundo curso de carrera - «lo estoy rematando» matiza- , compagina las clases con su actividad de empresario en una industria de su propiedad de calderería y construcciones mecánicas. «Fueron algunos trabajadores del taller los que empezaron a hablarme del Windows. Entonces no me enteraba y, ahora... Recuerdo que cuando fue a inscribirme me preguntaron si iba a matricular a algún nieto. Se quedaron perplejos pero ahora me relaciono con mucha gente de la Politécnica» relata este estudiante orgulloso de «no sacar suspensos» . Su sistema es elegir dos asignaturas porque, comenta, «para hacerlo bien no hay que abarcar demasiado» .
Vicente Silvestre asiste con regularidad al campus, del que es el alumno más mayor. «Llevo estudiando toda la vida, desde los seis años no he dejado de estudiar. Tengo el peritaje mecánico y eléctrico, sino no podría realizar Informática a esta edad» explica . Un consejo para sus compañeros es que «estudien, trabajen y asistan a las tutorías desde el primer día como yo hago» .
En reconocimiento a su aportación de medios e infraestructuras, la junta de centro de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos, que gestionará a través de una fundación la finca agrícola cuyo coste de adaptación está calculado en unos 18.000 euros, ha acordado denominar a una de sus aulas Vicente Silvestre y Consuelo Julián, así como crear un premio final de carrera con sus respectivos nombres. También se financiará formación complementaria a jóvenes que se especialicen en computadoras.
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